El futuro no es futurible

septiembre 2009
zuloark

El futuro no es futurible

De niños pensábamos que era cuestión de esperar.

El teniente Rick Deckard planea en su coche patrulla en primer plano, de fondo las megalíticas hiperdensificadas pirámides de la ciudad de Los Ángeles en un turbio atardecer de un día cualquiera de 2019. Cuando se estrenó Blade Runner en 1982 apenas sí habíamos nacido y entonces y los años posteriores, los vivimos imaginando que efectivamente seria cuestión de esperar; el cambio de milenio parecía lejano, y todo era posible. Nos veíamos de adultos disfrutando de todos esas increíbles visiones futuristas. (Regreso al Futuro, Soylent Green, Matrix, 2001 Odisea en el Espacio, El cortador de césped …)

Sólo en el siglo pasado podemos encontrarnos con utopistas, visionarios o adelantados, con algunas propuestas que a día de hoy están dejando de ser un sueño: los Metabolistas, Archigram , Allan Boutwell y Michael Mitchell, James Holloway, Herman Sortel, T. Garnier y en nuestro país Fernando Higueras, Prada Poole o Rafael Leoz entre tantos. Todos ellos abren sin duda la puerta de futuros construidos más o menos lejanos, y quien no nos crea, debería ver el parecido entre, por ejemplo, el ímprobo proyecto de las Tres Gargantas (2005) y el Proyecto Atlantropa (1920), debería ver las minas a cielo abierto de la antigua DDR (60-2000) y luego revisar la Walking City (1964) y hoy, visionar en youtube propuestas como la Ciudad flotante Lillypad para luego estudiar cómo funciona el Queen Elisabeth II (2007)…

Los imaginarios futuristas nos alejan de los futuros posibles y en la arquitectura actual , las respuestas que hoy nos parecen del futuro son en realidad respuestas para las necesidades de hoy, si se nos permite de ayer. El futuro de la arquitectura de hoy es el presente que todavía no ha alcanzado esferas de representatividad. La clave en todo esto es una palabra: contemporaneidad. El esfuerzo más grande que la sociedad arquitectónica debería hacer en el futuro que empieza mañana, es ser contemporánea y habilitar herramientas que permitan su eterna adaptación a lo que las necesidades vayan exigiendo.

Hoy es 2009 (a diez años vista del futuro de Blade Runner) miramos a la calle y todo tiene la patina barata de lo cotidiano. No se ven las curvas, ni los brillos, ni los reflejos ni texturas de la iconografía futurista, ahí siguen la suciedad, las ojeras, el bolardo, luego resulta que nadie fue capaz de predecir el auge de la telefonía móvil y que casi nadie pudo adelantar el ascenso de internet. Crecimos en estas ensoñaciones y hoy somos la primera generación que no tiene el futuro que le vendieron, o quizás sí. No es posible imaginar un futuro más aterrador, que aquel en el que no ha pasado nada, y Parada sigue dirigiendo “cine de barrio”. Donde todo sigue como hasta ahora y lo único nuevo es el ipod, la playstation y el porno en tu ordenador. El paso del tiempo nos hace alcanzar de otras formas los momentos imaginados en otras épocas. Skynet tuvo que arrasar la tierra a principios del año 2000 y nos preguntamos ¿qué es peor que que los robots dominen la tierra? que no exista ni siquiera Skynet…. la gran pesadilla de Marty McFly es encontrarse en un futuro estático y e inmovilista, un futuro que no nos corresponde, un futuro que no habíamos aprendido. Y es que, como decía aquel a las puertas de su casa arrasada, “el futuro es lo que no hay”.

Y ahora nos enteramos de que el futuro quizás no vaya en la dirección tecnológica tanto como en la social. Aprendiendo de La Red sería algo socio-tecnológico.
“Según O’Reilly, principal promotor de la noción de Web 2.0, los principios constitutivos de ésta son siete:
la World Wide Web como plataforma de trabajo, el fortalecimiento de la inteligencia colectiva, la gestión de las bases de datos como competencia básica, el fin del ciclo de las actualizaciones de versiones del software, los modelos de programación ligera junto a la búsqueda de la sencillez, el software no limitado a un solo dispositivo y las experiencias enriquecedoras de los usuarios”. ¿Cómo podríamos exportar esto a una arquitectura y un urbanismo a corto y a largo plazo? Imaginaríamos que en algún momento se podrían capitalizar cosas como estas herramientas, generadas y regeneradas en el entorno de internet: sus aplicaciones 2.0, el open source, la inteligencia colectiva nos han dado y nos han devuelto, el poder de hacer realidad proyectos visionarios. Posibilitar las customizaciones colectivas, y a apropiarnos de las nuevas estrategias de la red para la creación arquitectónica, mucho más compleja, con muchos más agentes que intervengan, muchos más expertos responsables, mucha más gente que la disfrute, aunque sea pequeña. Mañana, los arquitectos que no se sumerjan y utilicen la red, serán los ascetas del futuro, y ser asceta es solo otra posibilidad más, que ha de existir, como ha existido toda la vida, porque la realidad arquitectónica en el futuro será realmente plural y dificilmente tendenciosa.

Una comunidad puede gestionar donde vive, de una manera eficaz porque no depende solamente de superestructuras ajenas a ellos que han condicionado sus espacios vivideros. Nuevas figuras gestoras se introducirán en el continuo espacio del análisis y la evolución de los edificios. Desde hace muchos futuros, se reclama esta realidad, las arquitecturas necesitan en paralelo un proyecto de gestión del mismo. El antiguo gremio de los porteros necesita a los arquitectos para reinventar su condición, y adaptar sus conocimientos de toda la vida a las innovaciones arquitectónicas. Expertos en la gestión de residuos, en mantenimiento energético, expertos en redes sociales y gestión inmobiliaria, que se conviertan en el primer catalizador capaz de transformar “53 viviendas en Vicálvaro 1.0” en “53 viviendas y media más dos locales de ensayo 1.5”

Desligados por fin, del feroz liberalismo, que deriva en mediocridad, y del trasnochado hippismo, buscando mas el valor añadido que la especulación. Una bolsa de alquileres y ventas, la customización vecinal, la protección y el libre desarrollo de los descampados como lugares para nada y para toda posibilidad, la escala local, vecinal, urbana con porcentajes de espacios públicos y privados simétricos sin que el primero sea un sobrante del segundo, etc son conceptos que han existido toda la vida, que otorgan valor añadido y por tanto verdadera CALIDAD arquitectónica. Es un cambio en la forma de pensar. No se trata de imaginar las respuestas hoy para las necesidades futuras. Las nuevas dianas serán la fabricación de objetos inteligentes que permitan la fácil adaptación a las sucesivas transformaciones que la sociedad va pidiendo, mutación, rehabilitación, e incluso la optimización de la inmolación arquitectónica generando “objetos críticos”. Pensar en “objetos críticos” como resultado, obliga a la reflexión sobre el sistema empresarial que los permita. Las referencias han cambiado, aunque solo sea porque hoy son muchas más, y de muchos más estratos, aun más serán mañana. La empresa que regulará la arquitectura del futuro estudiará más a google y a los microcréditos de la india que a las actuales empresas de construcción. El mercado del objeto crítico implica la generación de empresas de valor añadido, que oxigenen las necesidades, permitan la investigación y se retroalimenten de ella. Aun hoy “Las viviendas del futuro no son más que maquetas”.

En este sentido podríamos añadir como estrategias posibilitadoras del objeto crítico la reserva de presupuestos para actualizaciones del proyecto construido, la no necesidad de empezar desde cero, aprovechando lo que ya hay, o por ejemplo entender todos los espacios no como una propiedad inmueble sino más como un mercado abierto y que éstos puedan crecer con cierta espontaneidad bajo normas prestacionales, normas que se puedan actualizar, aprendiendo y mejorando con la experiencia colectiva.
La transacción de bienes, de información es comercio, da igual si es remunerado o libre, si es local o global, lo importante es que sea accesible. Por tanto imaginamos lo deseable de ser “comercial” en el sentido que la palabra se refiere al hecho de saber llegar a TODO el mundo. Es decir, las propuestas futuribles habrán de ser comerciales como las películas mencionadas, y si son de calidad además serán deseables.

Los proyectos no tendrán inauguración, sino que todos los días se inaugurará algo, a las bienales de arquitectura futuras, se presentaran las versiones 2.0, 3.5 o 6.2 de los proyectos de arquitectura en continuo cambio. Por otra parte, lo obsoleto de los tejidos pasados, tanto económicos, arquitectónicos y urbanos nos obligan a pensar en la rehabilitación como la más utilizada herramienta de las nuevas arquitecturas en un futuro dentro de menos de 5 minutos.

Tenemos la certeza de que existen las personas que dan en el blanco, grandes profesionales, y las personas que ponen nuevos blancos, que aunque rara vez hacen diana, hacen la tremenda y excitante labor de abrir camino.
Las expertas arquitecturas de hoy, dejan paso a las equivocadas arquitecturas que proponen las nuevas formas de hacer, las nuevas formas de reflexionar. Un catalizador de arquitectura contemporánea es asumir y explicitar las equivocaciones, los fallos y los errores, y a la vez habitarlos y así, permitir las continuas evoluciones de los objetos adaptándose a los nuevos medios, en esa extraña mezcla entre Darwin y los Pokemon. Trabajar sobre los nuevos modelos llenos de errores permite la evolución de la innovación y la consolidación en el constructo colectivo cotidiano.
En última instancia, Marty McFly puede dormir tranquilo. En el fondo solo proponemos hacer explicito en el diseño arquitectónico lo que el usuario lleva asumiendo toda la vida. Démosles pautas y su trabajo doméstico será más fácil y aprovechable. El usuario es el gran rehabilitador, capaz de transformar los espacios urbanos más inhóspitos en tejidos interesantes, llevan haciéndolo toda la vida, por lo que tendremos que aprender mucho de sus tecnologías, sistemas económicos, formulas de gestión, etc, si queremos que la arquitectura se suba al carro del “futuro” contemporáneo.

Mención especial merecen en nuestro país y fuera de él, aquellos arquitectos “sin título” que son capaces de emocionarnos a los que no poseemos tantas trabas de sobreculturizacion por su forma de proponer un futuro independiente, lejos de la escolástica y de los cánones: catedral de Justo, arquitectura espontanea de levante fotografiada por Guillermo Pérez Villalta, etc…

Pero quien sabe. Hoy es el 2040, y los coches siguen bien pegados al suelo, las ventanas son de doble hoja, la teja árabe un producto bien demandado, los muros son de ladrillo y las ciudades no caminan. No hay cosas del futuro, bueno, en navidad en antena3 echaron un reportaje de una exposición de robots en Japón, pero vamos, que lo ponen todos los años…

The future is not futurable

As children, we thought it was a matter of waiting.
In the foreground, Lieutenant Rick Deckard is cruising in his patrol car, with the megalithic, hyperdensified pyramids of Los Angeles in the background on a dirty sunset of an ordinary day in 2019. When Blade Runner premièred in 1982, we had just been born. At the time, and in the following years, we dreamed that it was really just a matter of waiting: the new millennium seemed a long way off, and everything was possible. We imagined ourselves as adults, enjoying all those incredible futuristic visions (Back to the Future, Soylent Green, Matrix, 2001 A Space Odyssey, The Lawnmower Man…).

It is only when we look back at the last century that we discover utopians, visionaries and people ahead of their time, and their multitude of proposals which only today are gradually becoming more than just a dream: the Metabolists, Archigram, Allan Boutwell and Michael Mitchell, James Holloway, Herman Sörgel, T. Garnier and in Spain, Fernando Higueras, Prada Poole, Rafael Leoz and so many others. There is no doubt that they all opened up the gates to constructed futures in the short or long term, and those who find this hard to believe should look at the resemblance between the improbable Three Gorges project (2005) and the Atlantropa Project (1920), for example; they should look at the open cast mines in the former DDR (from 1960 onwards), peruse Walking City (1964), then use Youtube to take a look at proposals like the Lillypad Floating City and then study the way the Queen Mary II works.

Futuristic imaginaries distance us from a feasible future, and in today’s architecture, the responses that seem futuristic to us right now are actually responses for the needs of today. The future of today’s architecture is the present that has yet to reach spheres of representativity. The key to all of this lies in one word: contemporeneity.

Now we are in 2009 (10 years off the Blade Runner future), and when we look at the street, everything seems to have the cheap veneer of the commonplace. The curves, the shimmer, the reflections and the textures of futuristic iconography are nowhere to be seen; dirt, baggy eyes, sexism and bollards are all still there. But then again, nobody predicted the upsurge of mobile phones, and almost nobody foresaw the spread of the Internet. We were brought up on these dreams, and today we are the first generation that does not have the future it was sold… or perhaps we do. It would be impossible to imagine a more dreadful future than one in which nothing had happened, with Parada still hosting “Local Cinema”, in which everything went on just as before, with the only novelty being iPods, PlayStations and porn on your computer screen. By different means, the passage of time has brought us tantalizingly close to the moments we imagined in former times. Skynet should have razed the face of the earth in 1997, and we ask ourselves, is there anything worse than robots ruling the world? Skynet not even existing? Marty McFly’s biggest nightmare was to discover himself in a static, immobile future, a future that didn’t belong to him, a feature that he had not learned. The truth is, as he said at the door of his razed home, “The future is what isn’t”.

And now we discover that the future might be heading more in a social than a technological direction. Learning from the Net could be a socio-technological thing. “According to Tim O’Reilly, the originator of the term Web 2.0, it has seven main ingredients: the World Wide Web as a work platform, the strengthening of group intelligence, database management as a basic skill, ongoing software development, lightweight programming models combined with a search for simplicity, software that is not restricted to a single device and enriching user experiences”. At some point, we may be able to capitalize on these tools, generated and regenerated in the sphere of the Internet. Its 2.0 applications, open source and collective intelligence, had given and returned to us the power to make visionary projects a reality. We will need to adopt these strategies to produce much more complex architectural creations, with many more agents involved, many more experts with responsibilities, and many more people to enjoy them, even when they are small. Tomorrow, the architects who do not use the net will be the aesthetes of the future, and to be an aesthete is just one of many possibilities which have to exist, just as they have always existed, because the future reality of architecture will be truly plural and barely tendentious.

New management figures will enter the analysis and evolution of our buildings. This sort of reality has been in demand since many futures ago, and our architectures need a parallel project to manage them. The age-old guild of concierges needs architects to reinvent its condition, and adapt its life-long knowledge to the latest architectural innovations. Experts in waste management, energy and maintenance, experts in social networking and property management will become the first catalysts capable of transforming “53 dwellings in Vicálvaro 1.0” into “53 and a half dwellings plus two rehearsal rooms 1.5”

Uncoupled at last from the ferocious liberalism that drifted into mediocrity, and outdated hippyism, our search will focus more on value-adding than on speculation. A pool of rental and sales dwellings, neighbourhood customisation, protection and free development of unused land as a place for nothing and everything, the local, neighbourhood and urban scale with symmetrical percentages of public and private space without the former being a leftover of the latter, etc., are concepts that have always existed, but provide value-adding and hence true architectural QUALITY. It is a change in the way we think. It is not a question of imagining answers today for the needs of the future. The new goals will be the manufacture of intelligent architecture, which will facilitate adaptation to the successive transformations demanded by society, mutation, renovation and even optimization of architectural immolation to create “critical objects”. Thinking about “critical objects” as a result forces us to think about the entrepreneurial system that makes them possible. The companies that regulate the architecture of the future will focus much more on Google and microcredit in India than on today’s construction companies. The market of the critical object implies a generation of value-added companies which inject oxygen into our needs, facilitate research and get feedback from them. Futurable proposals will have to be commercial, like the above-mention movies, and if they have quality, they will also be desirable.

In this sense, facilitatory strategies for the critical object which could be added include budgetary allocations to update previously built projects, the non-necessity to begin from scratch, making the most of what is already there, or not regarding every space as real estate property, but rather as an open market, and that to some extent, they can grow spontaneously under service regulations; regulations that can be updated as we learn and improve as a result of group experience. These projects will not have opening ceremonies. Instead, something will be inaugurated every day, future architecture biennales, versions 2.0, 3.5 or 6.2 of architecture projects in constant flux. On the other hand, the obsolescence of past fabrics- economic, architectural and urban- force us to regard renovation as the most widely used tool of the new architecture, in a future less than five minutes away.

We are sure that there are people who hit the bull’s-eye, great professionals, and the people who set up new targets, although they rarely hit the bull’s-eye, have the tremendous, exciting task of clearing the path. Today’s expert architecture gives way to mistaken architecture that proposes new ways of doing things, new ways of thinking. One of the catalysts of contemporary architecture involves accepting failures and making them explicit in mistakes, but inhabiting them at the same time and thus facilitating the ongoing evolution of objects, adapting to the new media in that strange Darwinian-Pokemon mixture. Working on these new models full of mistakes facilitates the evolution of innovation and consolidation in the collective, everyday construct.

Ultimately, Marty McFly can sleep at ease. Basically, we are only suggesting that what users have accepted all their lives should be made explicit in architectural design. If we give them patterns to use, their domestic task will be easier and usable. The users are the great renovators. They are capable of transforming the most inhospitable urban spaces into interesting fabrics by means of collective customisation. That is what we have been doing all our lives, and that is why we will have to learn a lot from their technology, their economic systems, their management formulae, and from those “untitled” architects as well, who are capable of emotionally moving those of us who are less fettered by overculturalization, with the way they propose an independent future that has no ties to conventional scholasticity and canons. Like Justo Gallego’s cathedral and the architecture of the Levant photographed by Guillermo Pérez Villalta.

But who knows. Today, this is the year 2040, and our cars still hug the ground, our windows have double glazing, Arab tiles are still in heavy demand, our walls are still made of brick and our cities don’t walk. There are none of those future things, well, at Christmas Antena3 broadcast a report on a Japanese robot exhibition, but in any case, they show that one every year …

Linkografía: Algunos ejemplos imprescindibles
Linkography: a few examples

http://arqueologiadelfuturo.blogspot.com/
http://www.planetaweb2.net/
http://lebbeuswoods.net/
http://www.sustainable-city-project.com/
http://architecture.myninjaplease.com/
http://sh.edushi.com/
http://www.megastructure-reloaded.org/
http://www.breathingearth.net/
http://pingmag.jp/
http://www.ferropolis.com/
http:// muchachadanui.rtve.es/

El texto ha sido publicado en:
CIRCO 2009. 156

y en en Catálogo de la Bienal X