El modelo de espacio social sostenible es aquel que admite políticas que le son contrarias. Capaz de evolucionar igual cuando hay consenso en la comunidad y cuando surgen las controversias. Ante el reto de proponer un espacio público desde esas premisas se ha elegido la unidad vecinal “interventora” como parámetro fundamental que garantiza la sostenibilidad.

El proyecto surge así planteado como forma no-delimitada de programar el espacio público y propone un marco versátil donde se produce la “ carga ” y “ descarga ” de usos distintos. Un espacio que será un éxito sólo si es usado de forma continuada.

Generará así, nuevas figuras urbanísticas y legales.